Isidro Moreno, en su obra Escritura hipermedia y lectoautores, nos dice que cada lector configura su propio mundo a partir del propuesto por el autor. El lector es un lectoautor sin posibilidades de escritura.
Cuando el lector tiene posibilidades de escritura, como un director y un guionista que deciden hacer una versión cinematográfica de una novela, el resultado raramente satisfará a los lectores de la novela, incluso cuando la película la supere. Cada lectoautor se ha construido su propia historia y es casi imposible que coincida con la del guionista.
Estas palabras me llevan a reflexionar sobre una de mis novelas favoritas de G.R.R. Martin, Canción de hielo y fuego, recientemente llevada a la pantalla del televisor. He de decir que la serie es magnífica, y según mi punto de vista no tiene nada que envidiarle a la novela: personajes, paisajes, luchas, decorados, etc., son formidables. Pero es cierto que casi al final de la novela, el autor nos presenta la siguiente escena:
Estaba desnuda, cubierta de hollín, sus ropas se habían reducido a cenizas, no le quedaba ni una hebra de su hermosa cabellera...pero estaba ilesa.
El dragón de color crema y oro mamaba de su pecho izquierdo, y el verde y bronce del derecho. Los sostenía a ambos en los brazos, como si los acunara. El negro y escarlata estaba enroscado en torno a sus hombros, con el cuello largo y sinuoso bajo su barbilla...
Cuando
Daenerys Targaryen se puso en pie, el negro siseó, y de las fosas nasales y la
boca le surgió un humo claro. Los otros dos se apartaron de sus pechos y
sumaron sus voces a la llamada, desplegando las alas traslúcidas al aire. Y,
por primera vez en cientos de años, la noche cobró vida con la música de los
dragones.
Como lectora me había imaginado esta escena, como miles de personas se la habrán imaginado también; cada uno de nosotros siempre diferente, distinta. Y al visualizarla en la pantalla, la imagen que se me ha quedado para siempre grabada en mi mente es esta: y así mi propio mundo pensado a partir de las descripciones y relatos que me había ofrecido el autor se vieron modificadas.

Estoy de acuerdo con la opinión de Isidro Moreno sobre que cada lector confirguara su mundo a partir de la propuesta del autor. Yo personalmente, no veo ninguna pelicula que realizan a partir de algun libro que haya leido. Lo hize una vez y fue para mi tal decepción que me dije nunca más. Para mi la lectura es algo muy personal e imaginativo; es como si me transportara, según leo voy viendo a mis personajes, los lugares, los olores... en fin quiza deje volar demasiado la imaginación, pero es algo que la enriquece y que le aporta la distinción de único.
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